¿Seguirán repartiendo octavillas con la imagen de Kaka, símbolo del verdadero cristiano?.
Sería de necios negar la calidad y la trayectoria de Kaká en el fútbol mundial. Un jugador al que veíamos en España desde la distancia y de quien se nos vendía una imagen intachable. Sin embargo, desde su llegada al fútbol español, hemos descubierto un Kaká muy diferente a lo que nos promulgaban desde el exterior.
Al astro brasileño lo vemos con maneras, un toque de balón sutil, un correr elegante, incluso tan delicado que ni suda. He aquí el primer inconveniente. Quizás debería mostrar una mayor entrega e interés por el fútbol en general y por el Madrid en particular. Es innegable su aptitud con el balón y que haya una gran expectación, pero su actitud provoca duda a pesar de tener con un cartel contrastado.
Lo peor es que Kaká no está ni se le espera, su único sostén es su pasado, y es que agua pasada no mueve molinos y el Madrid no puede permitirse el lujo de esperar a un jugador en clara decadencia y sin hambre de éxitos.
Pero entrando en lo personal, a este futbolista que dice llevar la bandera del respeto, no ha sabido admitir sus malos partidos, pero sí mirar hacia su compañero Benzemá, sobre el que no le ha faltado tiempo para verter, con una gran dosis de mala fe, todos los defectos que ve en él. Gesto de mal compañero e hipocresía pura.
La ambición, el hambre de gol, las ganas de triunfar; todos esos valores que le recrimina a Benzemá, son justo los que le falta al jugador brasileño, aunque habría que sumarle la indolencia.
Y junto a Kaká su santa esposa que vestida de blanco pureza, decide brillar pero con luz propia en su twitter. Allí,bombardea sin piedad y sin estilo al anterior técnico madridista, Pellegrini, haciendo leña de un árbol, que si no estaba caído, pasaba por serias dificultades. Con Mou parece que no se atreve, porque aunque el luso haya restado importancia a las declaraciones de Kaká y anunciado la famosa pero falsa bondad del jugador, parece que le ha hecho ver, que en el Mou Team, solo habla él. Y mejor será. Así nos ahorraremos oír declaraciones injustas y necedades de un jugador sobrevalorado a razón de lo que ha demostrado en el Real Madrid.
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