Una competición por sí misma es aquel entorno en el que se rivaliza. Donde unos ganan y otros pierden. La que coloca a todos los participantes en el lugar que se merecen o se han ganado.
El continuo desafío, la igualdad y el afán de superación ,son las cualidades que hacen de la competición, un espectáculo atractivo.
¿ Consecuencia?. A medida, que avanzan los episodios, el hastío se apodera unl público que tiene la sensación de haber visto ya ese capítulo.
Indiscutiblemente, la competición liguera española, se ha convertido en un mano a mano entre los dos clubes de mayor trascendencia
internacional. El resto de los 18 equipos, que completan la parrilla futbolística, son meros acompañantes, resignados a competir por logros menores, sin mayor afán de superación, que ser el menos malo de los débiles.
Por el momento, el espectador aguanta, los campos se llenan, y las audiencias son millonarias; es decir, por el momento, esta pugna de ida y vuelta del puente aéreo, sale rentable. Pero, ¿hasta cuándo los pasajeros seguirán comprando billetes?.
El aficionado no es conformista y siempre va a querer más de su equipo, va a exigirle metas reales y más aún; van a fantasear con retos mayores.
Si eliminamos esa posibilidad ilusionante al seguidor, estamos cortando las alas de un público, ¡pero no de cualquier público!, sino de uno ávido de alegrías y esperanzas, en una sociedad, actualmente gris.
¿Cúal es el motivo, o los motivos, de este fraccionamiento tan brutal?.
Opiniones hay para todos los gustos. Se apunta, al reparto económico, a las políticas de fichajes, o en menos escala, al cuidado por las canteras. Por ahí van los tiros.
Esta situación, no apunta bien, ni para unos que sólo se sienten competir entre ellos, o en Europa, ni para los otros, que ven como han de conformarse por premios menores.
Complicado panorama sin duda, pero de lo que no hay duda, es que se debe buscar, el equilibrio competitivo de la Liga ,de forma, que cada jornada, se convierta en un salto al vacío donde la incertidumbre, por el resultado sea la tónica habitual, pero,independientementede los equipos que se enfrenten.
Creo, que sólo así, podremos presumir de una ¡ verdadera competición!.
Por ahora, tendremos que conformarnos con ver, como los dos grandes gallos pavonean sus plumas y su potencial, frente al resto que no pueden, más que contemplarlos con asombro, e incluso, ¡veneración!.


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